Descripción

Situada en el extremo más meridional de Europa, al sur de España, en Andalucía y dentro de la provincia de Cádiz, la comarca de La Janda incluye los municipios de ALCALÁ DE LOS GAZULES, BARBATE, BENALUP-CASAS VIEJAS, CONIL DE LA FRONTERA, MEDINA SIDONIA, PATERNA DE RIVERA, SAN JOSÉ DEL VALLE Y VEJER DE LA FRONTERA.

El cercano aeropuerto de Jerez de la Frontera y la extensa red de carreteras que la comunican entre sí y con el resto del país facilita el acceso a la zona. Inmersa entre los parques naturales de La Breña y Marismas de Barbate y de Los Alcornocales, está además bañada por el mar. A la belleza del litoral une el encanto de la Ruta del Toro que transcurre por sus localidades.

Son múltiples sus atractivos turísticos. Podemos optar por el turismo de playa o por el turismo más rural del interior, más tranquilo e idóneo para practicar todo tipo de deportes; sin olvidar su ancestral cultura, su privilegiado entorno natural, su valioso patrimonio, la suculenta gastronomía y el colorido de sus fiestas.

Ver Online

Vigía de la Costa

Lugar de paso y asentamiento de culturas desde la más remota Antigüedad, esta comarca conserva una gran riqueza arqueológica.

Procedentes del norte de África llegaron los primeros pobladores, recolectores en sus inicios y que posteriormente evolucionaron para dar paso a los adelantos del Neolítico y a la Cultura Megalítica.

La Janda es especialmente prolífica en abrigos pictóricos, que la sitúan a la cabeza del arte esquemático occidental de finales del Neolítico, con las valiosas pinturas rupestres del Tajo de las Figuras (Benalup), cueva visitable.

Destacan las representaciones de aves, cuadrúpedos y antropomorfos. Más tarde serán fenicios y cartagineses quienes vendrán a comerciar con los aborígenes, fundando colonias como las de Asido (Medina Sidonia) o Lascuta (Alcalá de los Gazules). De ellos perduran tradiciones tan arraigadas como el arte de pesca de la Almadraba y la industria del salazón de pescados.

Con la llegada de los romanos se multiplican los asentamientos y la industria de salazón llega a su máximo esplendor.
Tras la caída del Imperio Romano, los visigodos se instalan en toda la Península dejando también sus huellas aquí en  forma de vestigios decorativos o de ermitas como la de los Mártires, en Medina Sidonia, la más antigua de Andalucía. La larga dominación islámica marcaría profundamente la cultura y la idiosincrasia de esta comarca.

La herencia andalusí es constatable simplemente paseando por las villas y admirando su estructura urbana, las tortuosas y laberínticas calles, las fachadas encaladas, sus patios y arcos... Además, toda una serie de fortalezas y recintos amurallados como los de Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules o Vejer de la Frontera, se diseminan por el territorio, sumando a las musulmanas aquellas otras construidas por los cristianos para defender la tierra reconquistada.

Entre los ss. XIV y XVI florece la arquitectura gótica y mudéjar, plasmándose en las bellas iglesias que jalonan la comarca, junto a los conventos edificados por las órdenes religiosas que deciden asentarse en la zona. Con el triunfo del Barroco, proliferan los templos y capillas con suntuoso mobiliario y ricos tesoros sacros y los magníficos palacios y casas señoriales. El Neoclasicismo y todas las tendencias artísticas posteriores tambén harán acto de presencia en La Janda.

Costa de la Luz

El litoral de La Janda cuenta con 39 Km. de playas pertenecientes a las localidades de Conil de la Frontera, Barbate y Vejer de la Frontera, que son hoy día importantes enclaves turísticos. De gran diversidad, podemos encontrar extensas playas y paradisíacas calas vírgenes de límpidas aguas y blanca arena (algunas de ellas nudistas) junto a playas urbanas o situadas en complejos turísticos, con todos los servicios y la infraestructura necesaria para unas vacaciones en familia.

Entre las playas de Barbate, excelentes para una jornada de sol y baño, se hallan la del Carmen -dentro del pueblo-, con unas completas instalaciones y los Caños de Meca, de especial belleza por las grutas naturales y acantilados que posee, de los que surgen manantiales de agua dulce.

Cuando hay viento de levante sus aguas son ideales para practicar el windsurf. La de la Yerbabuena es salvaje y tranquila, con formaciones de dunas y pinares y un acantilado que, al subir, conduce a la Torre Vigía del Tajo. La interminable playa de Zahara de los Atunes se encuentra en esta bella pedanía de Barbate, enclave que tambien acoge la playa de Atlanterra protegida por bellos montes.

Las playas de Conil de la Frontera resultan ideales para la práctica del surf gracias a su fuerte oleaje. La playa de los  Bateles, frecuentada por los windsurfistas, está en el pueblo y muestra una bella panorámica de esta villa costera.

Roche, enclavada entre pinares, se sitúa en una tranquila urbanización, mientras que La Fuente del Gallo se realza con un abrupto acantilado y La Fontanilla se caracteriza por sus magníficos servicios turísticos. Conil posee, además, un conjunto de pequeñas calas vírgenes con acantilados y aguas claras que reúnen muy buenas condiciones para el buceo y submarinismo. Sobresalen algunas como la Cala del Tío Juan, Cala Melchor, Cala Quinto, Camacho y la Cala del Aceite

Parajes naturales

La Janda posee un patrimonio natural muy rico y variado en el que se incluyen dos parques naturales de gran valor medioambiental. El Parque Natural de La Breña y Marismas de Barbate (3.797 Ha.), de carácter marítimoterrestre, se extiende entre Barbate y Vejer de la Frontera, distinguiéndose como sus ecosistemas más representativos los sistemas marinos, acantilados, pinar, marismas y sistemas dunares de pequeña extensión. El acantilado de Hierbabuena, que llega a alcanzar 100 m. en su punto más alto, alberga gran variedad de aves que nidifican aquí como la garcilla bueyera y la gaviota patiamarilla.

Al borde del acantilado se extiende el bosque de pinares de Barbate, la mayor masa de pino piñonero de la provincia. A la belleza de este bosque hay que sumar la de los manantiales de agua dulce existentes en la playa. El ecosistema marino incluye un fondo rocoso donde abundan distintas especies de algas y moluscos. Y las marismas que deja en su desembocadura el río Barbate es zona de descanso de numerosas aves migratorias.

El Parque Natural de los Alcornocales ocupa una extensión de más de 170.000 Ha. y comprende los municipios jandeños de Alcalá de los Gazules, Benalup-Casas Viejas, Medina Sidonia y San José del Valle. La temperatura constante durante todo el año y la alta pluviosidad, acentuada por las nieblas veraniegas conocidas como Barbas de Levante, crean en el interior del parque un microclima muy cercano al tropical que favorece la proliferación de una espesísima vegetación.

Es conocido con el nombre de “selva virgen europea”. También hay quejigales, roble andaluz y acebuches y la zona llamada los “canutos”, unos profundos valles fluviales por los que discurren los arroyos de este nombre, que mantiene una vegetación originaria de la Era Terciaria con especies como el aliso, el rododendro o el laurel. Los inmensos y milenarios  alcornoques que dan nombre al Parque han sido también un medio de vida para sus habitantes, que se han dedicado  desde antiguo a la extracción del corcho (cada nueve o diez años).

Es un lugar obligado de paso para las aves que migran hacia África y por lo tanto, ideal para que los ornitólogos puedan presenciar estos interesantes flujos migratorios. La riqueza hídrica de la comarca está reflejada tanto en sus embalses de gran tamaño (Guadalcacín, Celemín y el de los Hurones) como en la Reserva Natural Laguna de Medina, la de mayor extensión de la provincia de Cádiz y la segunda mayor de Andalucía.

Constituye un enclave de reconocida importancia internacional para la avifauna acuática (malvasía, focha cornuda, cerceta pardilla).

La mar de posibilidades

El entorno natural de esta comarca gaditana permite al visitante realizar múltiples y placenteras actividades de recreo y ocio al aire libre, tales como senderismo, cicloturismo, descenso de cañones, escalada, rutas a caballo, acampada libre...

En el interior del Parque Natural de los Alcornocales se pueden practicar todos estos deportes entre espesos bosques y pudiendo observar especies animales como corzos, venados o zorros. En el Parque Natural de la Breña y Marismas de Barbate, las rutas transcurren entre pinares y escarpados acantilados, con vistas de las playas y posibilidades para llevar a  cabo avistamiento de aves.

Los bellos parajes que rodean los ríos y embalses de La Janda son el escenario de diversas actividades siempre en contacto con la naturaleza. Además, aquí contamos con playas artificiales donde hacer surf, remo, piragüismo o vela. La pesca es otra de las opciones que nos ofrece su riqueza acuífera.

Sus espesos bosques son una auténtica delicia para los aficionados a la caza. Su riqueza cinegética permite disfrutar de la caza mayor, con especies como el corzo o el venado; y de la caza menor, con conejos, perdices y faisanes.

Para los amantes del riesgo, nada mejor que el ala delta o el parapente. La altura del cerro sobre el que se asienta Vejer de la Frontera sirve de rampa de lanzamiento para los amantes del vuelo libre.

Sus vientos de levante son el ingrediente imprescindible para la práctica de deportes como el windsurf, con muchos seguidores en la costa y el kitesurf. El fuerte oleaje convierte esta parte del litoral gaditano en un paraíso para los surfistas.

Sus cristalinas aguas acogen a submarinistas y buceadores mientras que la riqueza zoológica de sus mares convierten la pesca deportiva en una auténtica aventura.

Los aficionados a la navegación y la vela ligera, muy populares en la zona, tienen en el club náutico de Barbate las  instalaciones necesarias para hacer más cómoda su práctica.

Cultura y tradiciones

Los museos y salas de exposiciones presentes en la comarca permiten al visitante acercarse a historia y tradiciones de cada uno de sus municipios. A los de temática arqueológica y artística (Museo de Patrimonio Histórico-Cultural de Vejer, el Museo Municipal de Medina Sidonia) se unen otros dedicados a las costumbres y modos de vida de sus gentes como el Museo de Raíces Conileñas o los que se dan cita en Barbate, centrados en el arte de la pesca.

Numerosos actos culturales se celebran a lo largo del año: certámenes de poesía, conferencias, conciertos, ferias de muestras, circuitos de teatro o teatro de calle, exposiciones de pintura. La música forma también parte intrínseca de la idiosincrasia de estos pueblos, estando la temporada estival amenizada por numerosos festivales.

El flamenco ocupa un lugar privilegiado, hasta el punto de tener cantes y bailes propios como el chacarrá en Benalup-Casas Viejas. Existen numerosas peñas flamencas y se celebran importantes festivales, con los que poder disfrutar del flamenco. La Noche Flamenca de La Segur de Vejer de la Frontera, que tiene lugar en el mes de agosto, está declarada Fiesta de  Interés Turístico Nacional.

Paterna de Rivera es la cuna del cante por peteneras y celebra anualmente el Festival Nacional del Cante por Peteneras.

Además es lugar de nacimiento de dos grandes cantaores, el Perro de Paterna y por supuesto, Dolores la Petenera. El  caballo también es un elemento tradicional en la comarca. Hay afamadas ganaderías y para mantener una tradición de siglos, se llevan a cabo los Campeonatos de Doma Vaquera en Paterna de Rivera, con competiciones a nivel nacional e  internacional. Este soberbio animal es protagonista también de sus romerías y ferias.

La artesanía de La Janda une a la variedad de las materias primas que utiliza, una esmerada elaboración en la producción. Materiales como el mimbre, la palma, el esparto, la caña y la anea, son utilizados para elaborar rústicos objetos.

También son dignos de mención productos decorativos como el ganchillo o el macramé, realizado con fibra vegetal y tiras de cuero, con un colorido bellísimo. Igualmente existe tradición en la realización de botos camperos, esculturas de madera y una cerámica de las mejores de la provincia. La artesanía de las redes de pesca, ha derivado en objetos decorativos como cortinas o manteles.

La Ruta del Toro

Los municipios jandeños de San José del Valle, Paterna de Rivera, Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules y Benalup-Casas Viejas, forman parte de lo que se ha venido a llamar la Ruta del Toro, por el gran número de ganaderías de reses bravas que se ubican en sus términos municipales.

La Ruta del Toro es una invitación para acercarse al conocimiento de este bello y noble animal en su medio natural y a los trabajos de selección y mantenimiento de la raza del toro bravo, su casta y su bravura desde épocas ancestrales. Podemos perder la mirada en las verdes dehesas admirando las ganaderías de reses bravas y gozar con la bella estampa que presenta este animal pastando en libertad.

La mayor parte de la ruta transcurre por el Parque Natural de los Alcornocales, un bello entorno de espesos bosques de alcornoques y encinas que acoge un buen número de ganaderías. Muchas de ellas se han abierto al turismo, permitiendo su visita, así como la contemplación de las faenas del cuidado de este animal, como la de los herraderos que
 os marcan.

Pero además, muchos de estos pueblos mantienen tradiciones de gran arraigo en las que el toro bravo es el protagonista, como los encierros que se celebran en fechas muy señaladas. Este es el caso de los toros “embolaos” como el de Vejer de la Frontera; del toro del Aleluya de Paterna de Rivera - ambos el Domingo de Resurrección- ; y los toros enmaromados de Alcalá de los Gazules por San Jorge.

En la comarca se dan cita prestigiosas ganaderías de reses bravas. Aquí se crían los toros que serán lidiados en los mejores cosos de España. Las principales ganaderías son: Torrealta, Torrestrella, Cebada Gago, Mari Carmen Camacho, Marqués de Domecq, Martelilla, Jandilla, Marcos Núñez y Fuente Ymbro, entre otras.

El sabor de la tierra

En la gastronomía de la comarca hay dos tendencias bien diferenciadas, la cocina del interior y la del litoral. Pero en ambas convergen la calidad de sus materias primas, su cuidada elaboración y la herencia culinaria de las culturas que se han asentado en la zona.

En el litoral, los exquisitos pescados y mariscos protagonizan sus mejores platos. Lenguados, doradas, salmonetes y urtas se pueden degustar fritos, a la plancha o al horno. Suculentos guisos como el arroz con carabineros, el arroz marinero, el cazón con tomate, los calamares rellenos o los chocos con papas, harán las delicias de los mejores gourmets.

Tampoco podemos olvidar el reconocido atún de almadraba capturado con artes milenarias cocinado mechado, encebollado o a la plancha; así como los afamados salazones de atún, la mojama, la hueva curada o el ahijá en aceite.

Hay en el litoral también afamadas huertas cuyos excelentes productos se traducen en ricos guisos tradicionales como la berza, el arroz con cardillos, los alcauciles con chícharos o las “papas aliñás”.

Las buenas carnes no faltan, que derivadas del cerdo y de su prestigiosa ganadería de ternera retinta sirven de base de ricos platos. Sin olvidar las carnes procedentes de la caza muy abundante en la zona, con especies como el venado, el corzo y el jabalí guisados, el conejo con arroz y la perdiz rellena de jamón o con piñones.

Mención especial merece la matanza del cerdo, de arraigada tradición en esta tierra y de la que se obtienen riquísimos chorizos, morcones, morcillas, los afamados chicharrones o el lomo en manteca.

Nada mejor para descansar que hacer una parada en cualquiera de los establecimientos que se diseminan por la comarca. La oferta es variada, pudiendo optar por prestigiosos restaurantes, con platos de esmerada elaboración; degustar sus ricos productos mirando al mar; o disfrutar de la cocina más tradicional y casera en sus típicas ventas.


Información general

Web: www.comarcalajanda.org