Vejer de la Frontera

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Historia

Vejer, gracias a su singular posición, fue enclave de las más antiguas civilizaciones habidas en el sur de Europa (fenicios, cartagineses y romanos) y constituyó un núcleo defensivo frente a los íberos del interior y para la defensa de las factorías comerciales y almadraberas que en las costas desarrollaron aquellos colonizadores.

Adolfo de Castro comenta que Vejer se llamó en lo antiguo Beka, mientras que Romero de Torres dice que Bekkeh, pero lo que es cierto es que esta población por mucho tiempo ostentó el nombre de Vejer de la Miel, por la abundancia de colmenas de su término.

Los romanos fundaron en este lugar la famosa Besipo. De esta civilización nos quedaron bastantes vestigios, como las columnas de la iglesia parroquial, el acueducto de Santa Lucía y diversos restos arqueológicos aparecidos por su término.

Tras la dominación romana se establecieron en su comarca pueblos visigodos, y en sus alrededores, entre la laguna que sólo dista 8 km. de Vejer y el mar, se dio la célebre Batalla de la Janda.

Conquistada por los árabes, permaneció en manos musulmanas durante 539 años, y ellos imprimieron fuertemente su carácter a la ciudad, en la configuración de sus calles estrechas y retorcidas, en la disposición de sus casas, de recatado aspecto exterior y alegre patio interior, en las tradiciones que ha conservado su pueblo a través de los siglos y hasta en su traje típico, que hasta hace pocos años cubrían los rostros de las vejeriegas, llamado el "cobijado".

En el año 1250, Fernando III el Santo gana la ciudad para Castilla, y su población y su castillo quedan como frontera, de ahí su apelativo frente al poderío musulmán. Hizo el rey privilegio de Vejer de la Frontera a Don Alonso Pérez de Guzmán, fundador de la casa ducal de Medina Sidonia, obligándole a respetar los derechos de los vejeriegos que por decisión del monarca estaban "francos de labranza, de crianza", permitiéndole el goce común de "todas las tierras, aguas, montes y bosques de la villa". Estos privilegios fueron respetados por los sucesores de la casa ducal hasta el siglo XVI, en que los duques los asumieron, lo que llevó a los vecinos a demandar a los de Medina Sidonia ante el rey, y hubieron de devolverles sus derechos y el aprovechamiento de los terrenos del Común, que hoy se conocen con el nombre de "Hazas de suerte", vigentes aún en la actualidad.

En los siglos posteriores Vejer fue atalaya decisiva para la defensa de las pesquerías que los duques de Medina tenían en Zahara, El Palmar y Conil. Prácticamente, hasta mediados del siglo XIX todas las tierras cercanas a la costa estaban a merced de corsarios berberiscos, que en contínuas rafias asaltaban y robaban al vecindario.

La red de torres costeras tenía un nudo de comunicaciones con Vejer (Buenavista y Torre de la Corredera), que permitían asistir y protegen en cualquier caso de peligro.

Nuestras costas fueron escenario de la célebre Batalla de Trafalgar, donde la escuadra franco-española fue vencida por la inglesa.

En el siglo XV se emancipó de este municipio de Conil de la Frontera, llevándose un tercio de su término. En el año 1.939 se emancipó también Barbate.

La actuación de los Ayuntamientos liberales, con los repartos de tierras públicas, fue decisiva, ya que gracias a ella apareció una clase de pequeños propietarios agrícolas que, unido a las "Hazas de la suerte", ha hecho de Vejer una tierra exenta de latifundios.

La ciudad de Vejer de la Frontera fue declarada Conjunto Histórico Artístico en el año 1.976 y I Premio Nacional de Embellecimiento de Pueblos de 1.978. Vejer muestra en todo su esplendor el más puro estilo de arquitectura popular árabe-andaluza.